2009 ha sido un año memorable para nosotros en más de un sentido.
No solamente logramos concretar algunos de nuestros sueños sino que además hemos dado varios pasos hacia adelante en la creación de nuevos proyectos e ideas que podremos ofrecerte muy próximamente.
Entonces, primero, te agradecemos enormemente la gentileza que has tenido con nosotros. La atención de visitar nuestro sitio de internet, de recibir nuestra información, de escribirnos un correo electrónico, de llamarnos por teléfono, de asistir a alguno de nuestros eventos. Muchas gracias. Queremos pensar que hemos podido corresponder tu interés por crecer y tu amabilidad y esperamos poder seguir sirviéndote durante el próximo año.
Como dije, estamos trabajando en nuevos proyectos. Y al hacerlo, definitivamente estamos pensando en ti. Es probable que sepas bien que lo que nos mueve, nuestro objetivo último, el motor que nos mantiene creando e innovando es uno: Queremos ofrecerte nuestros conocimientos y habilidades para que te sea más accesible obtener todo lo que quieres obtener de la vida.
Verdaderamente nos interesa que puedas obtener lo que deseas. Cada persona puede explicar este extraño (e inaudito para algunos) interés como mejor le parezca: equilibrio sistémico, orden cósmico, efecto mariposa, conciencia holística, ecología… Para mí es mucho más sencillo: Definitivamente creo que interesarme en tu desarrollo y que tú te intereses en el crecimiento de los demás es lo correcto para todos.
Para nosotros, el hecho de que las personas salgan de uno de nuestros entrenamientos siendo más inteligentes, más críticos, con mayores habilidades, con mejores alternativas, con herramientas efectivas para modificar el modo en el que se comunican y el modo en el que se comportan, es más que suficiente. Y esto le da sentido a todo lo demás.
Como siempre sucede, el fin de un año suele ser una oportunidad para reflexionar y para diseñar el futuro que estamos construyendo. Hazlo. Y, como nuestro lema reza, “Si no te gusta tu vida, cámbiala”.
Así, segundo, te deseamos un feliz fin de año y un extraordinario año 2010. Deseamos de corazón que el próximo año sea aún más memorable para ti y para los que te rodean.
Pensamos que ahora, más que en cualquier otro momento de la historia, tenemos la oportunidad de convertirnos en mejores seres humanos de lo que nuestros antepasados pudieron ser, por nosotros y por nuestros hijos. Por eso, queremos -no sólo desearte- sino pedirte que hagas de 2010 un año de aprendizaje, reflexión, inteligencia, esperanza y buena voluntad.
Nosotros estaremos trabajando gustosamente para hacerlo más accesible.
Llegaron los primeros días de octubre y yo no tengo las actualizaciones usuales del blog. Cada mes actualizo las distintas secciones con material nuevo e interesante: siempre hay por lo menos un nuevo artículo en la sección Razonar = Argumentar, un nuevo video en Synderesis onDemand, una nueva fotografía en Palabras y más Palabras, un nuevo caso en Palabreros… y, como dije, hoy es 3 de octubre y todavía no tengo listas dichas publicaciones.
Y, bueno, no voy a decir que recibí miles de correos electrónicos preguntando qué fue lo que pasó, por qué no hay nuevos artículos, nuevos videos, nuevos análisis de casos… no lo voy a decir porque no es cierto (solamente recibí un correo de alguien aparentemente allegado a la maistra Elba Esther para recordarme de mala forma a mi mamá).
Pero, por el respeto que le tengo a mis contados y queridos lectores, debo responder a la pregunta que no asalta a su mente:
¿Qué pasó?
Lo que pasó, entre otras cosas, es que he estado terminando de preparar el lanzamiento de Irracionalidad Racional (del cual relataba un poco en mi último post).
Tengo la firme intención de convertir esta novedosa experiencia en un parteaguas de lo que he venido haciendo, enseñando y desarrollando en estos últimos 7 años y, por dicha razón, he ocupado prácticamente todo mi tiempo disponible en esto.
Como quiero compensarte (y tú quieres ser compensado por) la temporal inactividad en este blog, sigue leyendo:
CONFERENCIA GRATUITA ONLINE
15 de octubre de 2009
Somos muy inteligentes… pero también somos muy irracionales. A veces nos funciona, a veces no. Hay ocasiones específicas en las que te conviene darte cuenta de tu propia irracionalidad y, de ser adecuado, hacer algo al respecto… por ejemplo, cuando tomas decisiones que bien pueden determinar el rumbo de tu vida.
Ésta es una conferencia GRATUITA en la que presentaré el nuevo seminario online Irracionalidad Racionalque iniciará próximamente.
En esta presentación de dos horas (incluyendo un espacio para tus preguntas) te explicaré de qué se trata este novedoso seminario, quiénes se van a ver beneficiados por el mismo, cuáles son los requisitos para participar y todo lo que vas a obtener al formar parte de esta experiencia sin precedentes.
Regístrate a la brevedad (¡porque es gratis!). El número de espacios para este evento es limitado (¡¡porque es gratis!!)
Te aseguro que el asistir a esta conferencia será el principio para una nueva comprensión acerca de la mente humana y del desarrollo de habilidades específicas con las que mejorarás el modo en el que tomas decisiones y, por ende, la manera en la que diriges tu vida.
Desde hace ya algunos meses venía horneando la idea de realizar un seminario diferente, completamente enfocado a la inteligencia y a su desarrollo.
Y cuando uso la palabra ‘inteligencia’ lo hago desde diversas perspectivas. Primordialmente, estoy hablando de la capacidad para tomar buenas decisiones. Odio sonar como un “sabelotodo” pero debo decir que ésa es exactamente la idea detrás de la etimología de la palabra ‘inteligencia’; naturalmente, este concepto lo utilizamos para describir además muchos otros fenómenos y capacidades que, de hecho, son complementarios.
Así, también estoy hablando de diversas habilidades, como:
Comprender ideas simples y complejas
Abstraer y organizar los elementos de la realidad
Adaptarse a los nuevos entornos con eficacia
Aprender de las experiencias
Evaluar con precisión la información disponible
Calcular los resultados posibles de una decisión cualquiera
Y, desde mi punto de vista, el desarrollo y fortalecimiento de todas estas capacidades (y algunas otras que no describo aquí para no parecer demasiado ambicioso) son esenciales para construir lo que algunos denominamos ‘libertad personal’.
¿Por qué irracionalidad racional? Es, en realidad, sencillo: al tiempo que desarrollamos distintas habilidades para optimizar el modo en el que inteligimos -lo siento, sé que la palabra no existe en el diccionario pero es que tampoco existe un verbo que abarque todo lo que hasta aquí he mencionado- es inevitable el reflexionar acerca de cómo razonamos los seres humanos. Y es entonces cuando nos encontramos en la posición de descubrir lo irracionales que a veces podemos llegar a ser en nuestra vida cotidiana.
Y la pregunta obvia nos asalta: ¿Por qué si somos tan inteligentes… (Por qué si somos la cúspide de la evolución, el clímax de la creación divina, la punta de la pirámide de la racionalidad… Por qué si somos, básicamente y según nosotros, el último bálsamo medicinal en el nosocomio, el último lecho del hostal y la última cocacola en el desierto…) Ejem, ejem… decía: ¿Por qué si nos creemos tan inteligentes a veces somos tan irracionales?
Y la respuesta obvia nos libera: ¡Porque somos humanos!
Ya sé, ya sé, ya sé… Es una pésima respuesta. Pero es a propósito: Al tiempo que desarrollarás a lo largo de este seminario todas estas habilidades a partir de ejercicios, reflexiones, metáforas y prácticas diversas, comprenderás con mayor profundidad el complejo fenómeno humano y, por añadidura, el complejo fenómeno de la inteligencia.
Y, dentro de esta comprensión, partimos de una hipótesis sencilla: nuestra irracionalidad es, de hecho, bastante racional… no podría ser de otro modo. Somos humanos, después de todo. Consecuencia de esto es que nuestra irracionalidad es sistemática y, por ende, podemos calcularla, a veces con mucha precisión.
Ahora sí, ya llegué al tuétano de este novedoso seminario: vas a comprender cómo somos racionales, vas a detectar tu propia irracionalidad y la de las personas a tu alrededor, vas a poder calcular y predecir en función de esto las decisiones de los demás, vas a desarrollar distintas habilidades para optimizar tu inteligencia y, de paso, vas a aprender a tomar mejores decisiones en cualquier contexto.
Otra vez: ya sé. Es muy ambicioso (y eso que no he sacado del horno algunas otras cosas).
Mantente pendiente. Pronto te diré cómo llevaré a cabo semejante proyecto.
Hace mucho tiempo que quería expresar mis opiniones acerca de lo que le ha ocurrido recientemente. No postergo más mi deseo y lo hago con el firme afán de proporcionarle algunas ideas para defenderla de sus críticos y detractores.
Primer Acto: La emergencia epi… epimediológi… e-pi-de-mi—-o-ló-gi-ca…
15 de mayo de 2009, Día del Maestro: En su discurso, plagado de errores en la pronunciación de distintas palabras y expresiones, tuvo usted graves problemas para pronunciar la palabra “epidemiológica”.
En realidad, los graves problemas que usted sufrió fueron para leer las palabras, no para pronunciarlas. Es diferente. ¿Por qué? Porque, obviamente, usted no es responsable de ello: los verdaderos responsables son los docentes de baja calidad que intentaron enseñarle a leer hace ya algunas décadas (más de las que usted ya lleva presidiendo el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación, debo añadir).
Aquí, un video que recorre la lista de equivocaciones menores, simplemente para demostrar lo que una mala educación primaria puede generar:
Doña Gordillo: se me hace que lo que usted quiso decir sí era “epimediológico”. Me explico a continuación:
Del griego “epi”, que significa “en” o “sobre”.
Del latín “medius, a, um”, que significa “mitad”.
Del griego “logos”, en su acepción de “razonamiento”.
Lo que quiso decir fue “Sobre mi razonamiento a medias…” Luego nos cuenta la otra mitad de su razonamiento, cuando usted quiera. Además, usted no quería implicar algo acerca de lo contagioso que esto puede ser, ¿verdad?
“¿Cómo es posible que la lideresa del SNTE cometa tantos errores?”, dicen algunos. “¿No sabe que los maestros enseñan a través del ejemplo?”, dicen otros. Cualquier ser humano se equivoca, Maestra, y eso del “ejemplo” es solamente una frase trillada de la psicología barata para embrutecernos y distraernos. Además, usted no educa; usted simplemente lidera a los que educan. Es diferente.
Segundo Acto: La influencia A HLNL
24 de agosto de 2009, Inicio del Ciclo Escolar: Ahora la critican por haber pronunciado mal el nombre del virus mortífero. Usted insista: ¡es un problema de lectura! En la escuela a usted no le enseñaron a diferenciar grafológicamente (no se preocupe si no puede leer la palabra anterior, yo la entiendo) el número 1 de la letra l. ¡Se parecen mucho, por Dios! Juzgue usted:
A H1N1
A HlNl
“¡Eso es de conocimientos generales y no de lectura!”, dirían algunos. ¡No y mil veces no! Usted no tiene que saberse el nombrecito jeroglífico (je-ro-glí-fi-co) de la enfermedad. Si usted fuera la lideresa del Sindicato de Trabajadores de la Salud, voy de acuerdo. Pero, ¡es el colmo que la juzguen por algo así!
Toda la responsabilidad recae, otra vez, en sus maestros, por no enseñarle claramente la diferencia gráfica entre l y 1. Además, la responsabilidad también es de quien escribió su discurso (y, por ende, de los maestros que a éste le tocaron) y, por supuesto, de quien inventó la tipografía (ti-po-gra-fí-a) que hace tan pero tan parecidos dichos símbolos escritos.
Aquí, un video del Excelsior:
Tercer Acto: Los responsables son los docentes de los docentes, que son otros docentes diferentes a los docentes que usted dirige
Y ahora resulta que alrededor del 75% de los docentes evaluados mediante el Examen Nacional de Conocimientos y Habilidades Docentes no obtuvieron el nivel ‘aceptable’ para poder ocupar una plaza en el sistema educativo mexicano.
Usted dijo: “Eso no es responsabilidad de los maestros.” ¡Bien dicho!
Usted añadió: “Tenemos que replantearnos con mucha seriedad que no se puede educar y formar para el desempleo. Hay que reconvertir las normales. Lo vengo diciendo desde hace mucho tiempo.”
Pero no la ha escuchado el gobierno federal. Hay que reconvertir las escuelas normales para educar con calidad a los docentes para que eduquen con una mayor calidad. Es obvio.
Nos anunció la creación de cinco centros regionales para la formación de docentes. ¡Felicidades, Maestra! ¡Muchas gracias, Maestra! ¡Bravo, Maestra! ¡Usted se merece más que 50 camionetotas de lujo! Porque todo el mundo sabe que el problema de nuestra educación había sido precisamente la carencia de centros para la formación de maestros. ¿De dónde vamos a sacar más maestros para estos centros de formación de maestros? ¡Fácil! Los reclutamos del grupo de docentes que hizo el mentado (no es grosería, Maestra, no se me asuste) examen nacional. Por si fuera poco, usted sí genera de este modo empleos vitalicios y no como los de Felipe, que nomás duran lo que dure la construcción de las carreteras.
Lo único que no me gustó fue la implicación del señor Ángel Díaz Barriga, especialista en el normalismo mexicano, cuando lo entrevistaron para el diario Reforma y dijo: “En la historia de las normales, el SNTE ha puesto a los directores y en algunos estados se está luchando porque el director sea un académico que no sea propiamente una designación del SNTE…”
¿Por qué no me gustó? Pues porque está implicando que el actual mero-mero de las normales, el señor Fernando González Sánchez, no es el indicado para hacerlo. Usted lo puso ahí no porque fuera su yerno, sino porque cuenta con la capacidad para dirigir el desarrollo y el rumbo de nuestras escuelas normales, ¿cierto?
En fin.
Epílogo
Fíjese, doña Gordillo, que no he podido conciliar el sueño. Lo que pasa es que me puse a razonar la otra mitad del razonamiento.
Verá usted, maestra Elba Esther: no faltarán los que le encuentren los tres pies al gato cuando se trata de repartir responsabilidades.
¿No es cierto que usted es la que lleva 20 años como la mera-mera del sindicato de maestros y, por ende, responsable -al menos, parcialmente- de todo lo que ha ocurrido en el sector educativo en estas dos décadas (incluyendo no solamente el paupérrimo nivel educativo de las instituciones públicas, sino también de las incontables marchas y movimientos, revueltas y disturbios)?
¿No es cierto que en la educación en México se ha hecho lo que a usted le ha apetecido en estos años?
¿No es cierto que usted es la que lleva todo este tiempo acordando negocios muy jugosos con decenas de políticos y empresarios -jugosos para usted y los involucrados, por supuesto- a cambio de harto dinero, hartos lujos, un programa de televisión emitido por el Canal de las Estrellas y una especie de omnipotencia y omnipresencia (no se moleste en pronunciarlas) en su cargo?
¿No es cierto que el sindicato que usted preside tiene pleno control de las escuelas normales, instituciones a las que usted culpa de la incompetencia de la gran mayoría de docentes de este país?
¿No es cierto?
¡Caray, Maestra! Usted disculpará. Se me hace que me cayó mal el mole que me comí antes de acostarme y las agruras me están haciendo escribir estupideces. Pero se me hace que yo no tengo la culpa de mi gula o de mi verborrea… y se me hace que el cocinero del mole tampoco la tiene. ¡Fueron nuestros maestros! ¿A poco no?
¿En dónde tomaron esta fotografía? ¿Te lo imaginas?
Ésta es probablemente la médula ósea de la Pragmática: un mensaje adquiere un significado particular en el contexto específico en el que es emitido.
¿Y si no tienes el contexto?
Pues, si no tienes el contexto, te ves obligado a inferir dentro de las probabilidades que el mensaje nos brinda. Después de todo, el mensaje debe tener algún sentido en algún contexto posible, ¿no?
Añadimos a la sección Synderesis OnDemand una entrevista a Paul Ekman, catedrático de la Universidad de California y experto en el análisis de la comunicación no verbal.
El trabajo de Ekman está comenzando a ser reconocido por el público en general, debido primordialmente a la serie de televisión “Lie to me”, pero ya ha sido premiado y referenciado en múltiples ocasiones por la comunidad académica y científica.
Aquí hemos publicado solamente un video. Se trata de una entrevista que le realizó la cadena de televisión de la Universidad de California para un programa llamado “Conversations with History”. Es muy interesante porque Paul nos platica de las diferentes influencias que tuvo para desarrollar su trabajo, nos cuenta acerca de la esencia del mismo y de sus implicaciones en la vida cotidiana.
La calidad de video y audio es muy buena. Está en inglés. Tiene una duración de poco menos de una hora y vale definitivamente la pena verlo completo.
¡Disfrútalo! Para ir directamente a Synderesis OnDemand, haz clic aquí.
Podríamos definir con sencillez a la Lógica como el estudio de los argumentos. Siendo un poco más específico, la Lógica Clásica tiene como objetivo principal el análisis de la validez de los argumentos y de la veracidad de sus elementos constituyentes.
A grandes rasgos, esta disciplina nos muestra las formas ‘correctas’ de razonar, al tiempo que nos enseña a detectar las formas ‘incorrectas’ de inferir conclusiones.
Hasta aquí, todo suena muy bien.
Sin embargo, muchos podrían asegurar que lo expresado por esta disciplina representa solamente el estado ideal del razonamiento humano y argumentarían que, en la vida cotidiana, muy difícilmente puede encontrarse un ser humano capaz de realizar razonamientos sistemáticamente ‘correctos’.
Y es que, analizando detenidamente nuestros propios razonamientos de la vida diaria, bien podríamos afirmar que, en general, estamos muy lejos de lo propuesto por la Lógica Clásica.
Estoy de acuerdo y complemento con la siguiente idea: la Lógica es un modelo que pretende explicar, desde una perspectiva muy específica, cómo es que sucede el razonamiento sensato en la mente humana… y, también, cómo es que no sucede.
En este sentido, esta disciplina no pretende demostrar que los seres humanos razonamos ‘correctamente’ todo el tiempo; en realidad, pretende demostrar (si es que ésta es una pretensión) que los seres humanos razonamos. Punto. A veces lo haremos ‘erróneamente’, a veces no… pero eso, como dicen por ahí, es harina de otro costal.
Desde mi punto de vista, hay dos momentos históricos en el desarrollo de los modelos que explican el razonamiento humano.
Uno de ellos es la aparición de los Patrones de Inferencia Plausible, de George Polya, matemático y catedrático de la Universidad de Stanford. Como comentábamos en un post anterior, el objetivo de Polya no era explicar cómo los seres humanos nos acercamos a la verdad, sino cómo hacemos creíbles las inferencias que realizamos día a día (y así creemos, sólo creemos, que nos acercamos a la verdad).
El otro momento es el surgimiento de una nueva lógica: la Lógica Difusa, fundada por Lotfi Zadeh. Este ingeniero propuso, en muy pocas palabras, que el razonamiento humano dista mucho de ser digital (verdadero-falso, bueno-malo, válido-inválido…), como lo postulaba la Lógica Clásica, e incorporó en su modelo nuestra tendencia a razonar por medio de grados dentro de una escala de criterios (medio verdadero, medio falso; a veces bueno, a veces malo; bajo ciertas condiciones válido, bajo ciertas condiciones inválido…)
Así, estos dos modelos (y otros tantos que ya mencionaremos) agregan dimensiones mucho más humanas -es decir, menos mecánicas- al complejo fenómeno del razonamiento.
Para explicar con mayor profundidad estas dos ‘nuevas lógicas’ propondremos una serie de ejemplos que la mayoría de personas podrán reconocer en su vida diaria. La intención, como sabes, es optimizar tus propios razonamientos y, con ello, tu inteligencia.
En resumen:
La Lógica Clásica es una lógica digital: es el estudio de los argumentos a la luz de su validez o invalidez y es el estudio de sus elementos contituyentes a la luz de su veracidad o falsedad.
Polya y sus Patrones de Inferencia Plausible añaden una dimensión: no es tan importante saber si nuestras conclusiones son verdaderas como lo es el grado de plausibilidad que le damos a nuestras inferencias.
Zadeh y su Lógica Difusa añaden otra dimensión más: cuando razonamos lo hacemos categorizando difusamente, es decir, por grados y con gran imprecisión y no necesariamente considerando sólo los extremos.